jueves, 26 de julio de 2012

Pequeñas lecciones de erotismo

I
Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil  -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

VII
Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo 
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz.




[Photo: Romy Schneider y Alain Delon en Cannes, 1959]



miércoles, 18 de julio de 2012

Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas, 
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue. 
Corola cerrada. 

Ni un rayo de luna 
filtrado me haya. 
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
-Dios te lo perdone-,
me pretendes casta
-Dios te lo perdone-,
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos 
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua: 

Habla con los pájaros
y llévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.


-Alfonsina Storni- 


[Photo: Antonis Flickr]


martes, 17 de julio de 2012

Et toi?

Sí, yo me muevo, vivo, me equivoco; 
agua que corre y se entremezcla, siento 
el vértigo feroz del movimiento: 
huelo las selvas, tierra nueva toco. 

Sí, yo me muevo, voy buscando acaso 
soles, auroras, tempestad y olvido. 
¿Qué haces allí misérrimo y pulido? 
Eres la piedra a cuyo lado paso.


- Alfonsina Storni -


[Image: Pinterest]

Amor lejano

- 2.730 millones de años luz -


La vibración, la textura

el aroma, la temperatura 
de la carne. 
Ni tú tan viejo ni 
yo tan joven. 
Estás tan lejano 
como la Tierra 
de Urano.

[Text: Concha Hierro]
[Image: Benedetta Falugi Flickr]



lunes, 2 de julio de 2012

Mosqueta


La cicatriz de la herida que me hiciste tiene forma de flor. 


[Text: Miguel Ruiz Poo]
[Photo: Benjamin Goss Flickr]

viernes, 29 de junio de 2012

Traducción simultánea


Amor y traducción se parecen en su gramática. 

Querer a alguien implica transformar sus palabras en las propias. Esforzarnos en entender a la otra persona e, inevitablemente, malinterpretarla. Construir un precario lenguaje en común. 

Para traducir un texto hace falta desearlo. Codiciar su sentido. Cierta necesidad de poseer su voz. El amante se mira en la persona amada buscando semejanzas en las diferencias. Quien traduce se acerca a una presencia extraña en cuya identidad, de alguna forma, se ha reconocido. Traductores y amantes desarrollan una susceptibilidad casi maníaca. 

Dudan de cada palabra, cada gesto, cada insinuación que surge enfrente. Sospechan celosamente de cuanto escuchan: ¿qué habrá querido decirme en realidad? En ese diálogo que alterna rutina y fascinación, conocimiento previo y aprendizaje en marcha, ambas partes terminan modificadas. 

Amando y traduciendo, la intención del otro se topa con el límite de mi experiencia. Para que esto funcione, tendremos que admitir los obstáculos: no vamos a poder leernos literalmente. Voy a manipularte con mi mejor voluntad. 

Lo que no se negocia es la emoción.


- Andrés Neuman,

[Photo: darklorddisco Flickr]

miércoles, 27 de junio de 2012

Santa Juana

"El director me amarró a la estaca, le mandó prender fuego y ni siquiera filmó la escena. Vio cómo se me acercaban las llamas. Quería verme asustada para convertirme en su Santa Juana. Me hubiera dejado consumirme allí, el hijo de puta. Los técnicos me salvaron cuando las llamas tocaron mi suplicio. El director estaba feliz; yo ya había sufrido: era santa. No me dejó ser rebelde. Fracasamos los dos."


Era indescriptible. Era una incitación, un regalo, una locura. La calidad de los encajes y las sedas, la manera de entretejerse, abrirse y cerrarse, revelar y ocultar, imitar y transformar, parecerse y desaparecerse, contrastaban maravillosamente con esa simplicidad guerrera, andrógina, que ya noté: Diana la santa combatiente, Diana, la gamine parisina. Me censuré a mí mismo. Ella odiaba esa palabra. Désolé.


-Carlos Fuentes, 
en "Diana o la cazadora solitaria"


[Photo: Jean Seberg en 1958, by Mario Dondero]