miércoles, 15 de enero de 2014

Bizancio

A veces y desde muy lejos tienes que conquistar Bizancio.
- Para ser capaz de expulsarte tú mismo de Bizancio
para guiarte más allá de ti mismo con ayuda de sus calles
para hacerte forastero frente a sus cuerpos extraños
para hacerte objeto de sus intrigas
para saborear tus huesos con sus tumbas desmoronadas.
Es Bizancio lo que tienes que conquistar para liberarte tú mismo.


- Henrik Nordbrandt -


[Photo: Pinterest]

Devenir

Los pájaros anidan en mis brazos, en mis hombros, detrás de mis rodillas, entre los senos tengo codornices, los pájaros se creen que soy un árbol. Una fuente se creen que soy los cisnes, bajan y beben todos cuando hablo, las ovejas me pisan cuando pasan, y comen en mis dedos los gorriones; se creen que soy tierra las hormigas y los hombres se creen que no soy nada.

- Gloria Fuertes -


[Photo: Pinterest]

Epitafio

Un pájaro vivía en mí. 
Una flor viajaba en mi sangre. 
Mi corazón era un violín. 
Quise o no quise. Pero a veces 
me quisieron. También a mí 
me alegraban: la primavera, 
las manos juntas, lo feliz. 
¡Digo que el hombre debe serlo! 
(Aquí yace un pájaro. 
Una flor. 
Un violín).

- Juan Gelman -
Se fue...


[Photo: Pinterest]

domingo, 29 de septiembre de 2013

- ¿Y ahora qué?

No podía dejar de notar su propio rostro, pequeño y encendido. Se distrajo un instante con él, olvidando su furia. Siempre acontecía algo mínimo que la desviaba del torrente principal. Era tan vulnerable. ¿Se odiaba por eso? No, se odiaría más si ya fuera un tronco inmutable hasta la muerte, sólo capaz de dar frutos pero no de crecer dentro de sí misma. Deseaba más todavía: renacer siempre, cortar con todo lo que había aprendido, lo que había visto, e inaugurarse en un nuevo terreno donde todo pequeño acto tuviera un significado, donde el aire fuera respirado como por primera vez. 


Tenía la sensación de que la vida corría espesa y perezosamente dentro de ella, burbujeando como una caliente sábana de lavas. Tal vez si amara... Y si, pensó lejanamente, de repente un clarín cortase con su agudo sonido aquella manta de la noche y dejara la campiña libre, verde y extensa... Y entonces caballos blancos y nerviosos con rebeldes movimientos de cuello y patas, casi volando, atravesasen ríos, montañas y valles... Pensando en ellos sentía circular el aire fresco dentro de sí como salido de alguna gruta oculta, húmeda y fresca en medio del desierto. 

"Cerca del corazón salvaje", Clarice Lispector.


[Photo: RICOR Flickr]

sábado, 28 de septiembre de 2013

Blindness

Todo lo que le fascinaba y le amedrentaba en Juana era exactamente la libertad en que vivía, amando repentinamente ciertas cosas y mostrándose ciega para otras, sin usarlas siquiera. 

Él la quería, no para hacer su vida con ella, sino para que ella le permitiese vivir. Vivir sobre sí mismo, sobre su pasado, sobre las pequeñas vilezas que había cometido cobardemente y a las que cobardemente continuaba unido. Octavio pensaba que al lado de Juana podría continuar pecando.


¿Por qué rechazar los acontecimientos? Tener mucho al mismo tiempo, sentir de varias maneras, reconocer la vida en diversas fuentes... ¿Quién le puede impedir a alguien vivir ampliamente?


"Cerca del corazón salvaje", Clarice Lispector.


[Photo: Maria McGinley Flickr]

martes, 24 de septiembre de 2013

- Carta de Elizabeth Smart a George Barker, el poeta camaleón. - 

                          
                    "George amantísimo, 


Creo que ya no quiero acostarme en tu cama abarrotada, para sostener combates de sexo terapéutico. Precisamente porque te deseo, no le veo la gracia a un amor verdadero desigual. Es desde la pena, y no desde el odio desde donde te digo: ya no te quiero porque sencillamente no puedo soportarlo. No es sólo por los cuernos. Es por la soledad, las semanas y meses de abandono, desconectada de ti por completo, recibiendo quizás una postal donde dices follamos mientras tomas aire para seguir follándote a otra. Hubiera sido mejor de haber estado casada antes de conocerte, pues entonces me habrías colmado unos meses de atenciones, todas las que aparentemente puede llegar a necesitar una mujer, y entonces podría yo haber vuelto a alguien que posiblemente, hubiera cuidado de mí. Porque tú no quieres responsabilidades ni del amor siquiera, y con esta 
responsabilidad no hablo ni de culpabilidad ni de dinero.



Soy consciente de que si te hubieras preocupado por mí lo más mínimo, jamás me hubieras dejado a solas con tanto dolor, sino que hubieras buscado otra forma de hacer lo que debías. Este es el fondo y lo último y el fin de mi miseria y mi degradación y si te digo adiós ahora seré capaz de no amargarme porque aún te estoy agradecida por tus últimos instantes de franqueza.

Queridísimo George, no voy a perder la fe en el amor verdadero o si prefieres amor romántico—existe, yo lo sé. Nunca he vuelto a querer a nadie después de ti. Es posible llegar a descansar en alguien—pero tú evidentemente aún no te has saciado de placer y de poder. Quizás es que yo tengo ahora gustos más adultos. He echado mi polvo, pero he perdido mi Amor. Mi útero no me destruirá, pero mi corazón seguro que sí. Adiós. 

Elizabeth".



[Photo: Mizzy* Flickr]
[Carta, a través de Book Cake]