domingo, 1 de abril de 2012

Vereda


Me gustas, vereda verde,
clara y obscura,
expansiva y sinuosa,
rasgando musarañas
en tierra de nadie.

Y venero la copa de vino
con la que celebrar
un loco afán de enfocar
el punto de partida
mientras departimos.

Mientras renace la vida
en la rodaja de limón
del vaso de agua con carbónico
en la hora azul
de un día espiritoso.



[Photo: zenog Flickr]
[Text: Concha Hierro]

viernes, 9 de marzo de 2012

Carta de creencia


El placer hiere,
la herida florece.
En el jardín de las caricias
corté la flor de sangre
para adornar tu pelo.
La flor se volvió palabra.
La palabra arde en mi memoria.


-Octavio Paz-

[Flickr: Carmen Hawk Flickr]

sábado, 25 de febrero de 2012

Hola A Todo El Mundo


"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre..."

- Walt Whitman -

[Photo: vamitos Flickr]

domingo, 2 de octubre de 2011

Hedonismo

No tengo ligaduras;
me abandoné del todo.
He ido en la noche iluminada
hacia goces que eran mitad reales
mitad elaborados por mi espíritu.
Y he bebido un vino fuerte
como beben aquellos
que se entregan valerosamente al placer.


Constantine Cavafis,
Versión de Pedro Bádenas de la Peña.


[Photo: chieska Flickr]

lunes, 19 de septiembre de 2011

La mujer flor

Françoise Gilot, la única mujer que sobrevivió a Picasso.

[Photo: Robert Capa]

domingo, 18 de septiembre de 2011

Vals negro


"Una verdad tan simple y sencilla como terrible: que tanta espiritualidad, tanta inteligencia, tanta bondad, tanta belleza no le sirvieron para nada ni a ella, ni a sus hijos, ni al emperador, ni a los pobres por los que tanto se preocupaba, ni a los locos internados en manicomios que visitaba y cuya horrenda visión le quitaba el sueño por las noches, ni a los movimientos sociales y políticos revolucionarios a los que apoyaba de palabra y aplaudía mentalmente, pero a los que en nada concreto ayudaba, ni a los innumerables enamorados por los que se dejaba querer pero no tocar, ni a los amigos a quienes sí, indudablemente, quiso profundamente, pero sólo con la intensidad de la desolación y de la melancolía ".

-Vals negro,
Ana María Moix-

[Photo: Elena Baca Flickr]